LA LEYENDA DEL PALO DEL AHORCADO

Hace muchos años, en las tierras del municipio de San Vicente de Chucurí, se tejía una leyenda que envolvía a un hombre peculiar llamado Pedro Murcia. Este personaje, dueño de vastas extensiones de tierra, era temido y odiado por la gente del lugar, pues se rumoraba que su riqueza provenía de un oscuro pacto con el diablo.

Pedro Murcia era un hombre solitario que se movía con la seguridad que le otorgaban sus extensas tierras y su pacto infernal. Utilizaba mulas para desplazarse entre sus fincas y el pueblo, siempre solo, sin amigos ni compañía. Su figura imponente generaba miedo y respeto en aquellos que se cruzaban con él.

En la vereda La Primavera, donde Pedro Murcia tenía una de sus extensas propiedades, ocurrió un hecho que sembró el terror entre los lugareños. Un día, al regresar de una de sus travesías, Pedro Murcia contó a los trabajadores que, a la salida de San Vicente, por la carretera a Barranca, vio colgado de un árbol a un hombre. La hora exacta era las siete de la noche, y la noticia se propagó rápidamente, generando conmoción en la comunidad.

El lugar señalado por Pedro Murcia era un potrero situado al lado derecho de la carretera, en el actual barrio Buenos Aires. La gente hablaba de un árbol en ese sitio que, según la leyenda, había sido testigo de un ahorcamiento. Aunque algunos valientes se aventuraron a acercarse al potrero, nunca lograron ver al supuesto ahorcado.

Pedro Murcia, sin titubear, juró y rejuró que él había presenciado la macabra escena y que no se atrevía a volver a mirar el árbol, convencido de que el ahorcado aún colgaba de una rama invisible para los demás. El lugar, que antes había sido una cancha de fútbol, hoy alberga la escuela del barrio Buenos Aires, y el árbol, un antiguo cedro, fue derribado hace mucho tiempo.

A pesar de la insistencia de algunos curiosos, nadie más ha vuelto a hablar ni a ver al famoso ahorcado que solo Pedro Murcia afirmaba haber presenciado. La leyenda del “palo del ahorcado” persiste en el imaginario colectivo, recordándonos la misteriosa conexión entre Pedro Murcia y el oscuro pacto que lo vinculaba al más allá.

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