“Yo sabía que mi hijo era un drogadicto, pero no pensé que fuera capaz de hacer una cosa tan horrorosa. Pobre niña”.

Nota tomada de Vanguardia Liberal

Así reaccionó una mujer de la tercera edad tras conocer durante el desarrollo de una audiencia en el Centro de Servicios Judiciales de Bucaramanga todos los pecados de su hijo, un joven de 24 años, señalado de haber violado a una niña de 11 años.

Este repudiable hecho habría ocurrido el 15 de diciembre del año pasado en la vereda La Pitala, jurisdicción de El Carmen de Chucurí, Santander, a donde por esa época el acusado, residente del barrio Las Marías de Girón, había ido a quedarse en la casa de una tía.

De acuerdo con información de la Fiscalía, pasadas las 3:00 p.m. de aquel día, el joven de 24 años salió de la casa de su familiar y se trasladó a una finca vecina. Allí se encontraban solos tres menores de edad, dos niñas de 11 y 9 años, y un niño de 2.

Calculando muy bien esta situación, este tipo les pidió a las niñas que por favor le regalaron un poco de agua.

La niña de 11 años, como ya había visto a esta persona en ocasiones anteriores por la zona, no le vio problema y decidió darle de beber.

Pero contrario a la pureza del corazón de esa pequeña, aquel sujeto venía con oscuras intenciones. Tan pronto ingresó a la cocina sacó un cuchillo y comenzó la tragedia para estos niños.

“No nos vaya a hacer nada con eso, por favor”, eran las súplicas que las dos niñas mayores le decían al invasor.

Sin embargo, contrario a convencerse, este individuo al parecer sacó sus partes íntimas y las exhibió delante de los tres pequeños, al tiempo que los amenazaba con el arma blanca.

“Al sacar el cuchillo usted (el capturado) les dijo a los dos niños menores que se quedaran quietos, mientras que se llevó a la niña mayor para una habitación. Allá la desnudó y durante media hora la violó. La niña le decía que no le hiciera eso y usted respondía que ella era muy bonita y que en otras oportunidades había violado a otras (…) Además, la amenazaba que si se oponía la mataba”. Este fue el relato que con la voz entrecortada realizó el fiscal encargado.

Al parecer, tras terminar los múltiples vejámenes sexuales, el agresor dejó ir a la víctima, quien buscó a sus hermanitos y salió en busca de un vecino. Para cuando la familia llegó, el depredador sexual ya se había dado a la fuga.

A medida que esta noticia se propagó por la vereda, la indignación de la ciudadanía crecía, por lo que pedían justicia a toda costa.

Al día siguiente, tras buscar ‘hasta debajo de la tierra’ al agresor, fue capturado y entregado a la Policía. Pero en vista que no había flagrancia, fue dejado en libertad.

Cayó en Girón

Tal parece que después de este hecho, el acusado hizo maletas y de nuevo volvió a su casa en el barrio Las Marías.

El pasado viernes a las 4:00 de la tarde, mientras consumía estupefacientes en una de las esquinas del sector en mención, agentes del CTI de la Fiscalía General de la Nación ubicaron al joven de 24 años y con una orden de captura procedieron a ‘echarle mano’.

Aunque no se allanó a los cargos de acceso carnal violento con menor de 14 años que el ente acusador le imputó ayer en la audiencia, una juez decidió enviarlo a la cárcel, bajo medida de aseguramiento.