El cuerpo fue hallado enterrado a menos de 10 metros de su vivienda, en la vereda Táguales Alto, zona rural del municipio de San Vicente de Chucurí.

Para los familiares de este agricultor, las sospechas de que algo no estaba bien tomaron fuerza el pasado 2 de diciembre, cuando la dueña de la finca para la cual laboraba informó el hallazgo de la moto y todas sus pertenencias.

Este reporte motivó a que tres de sus hermanos viajaran hasta el municipio cacaotero, desde Bucaramanga y La Esperanza, Norte de Santander, para establecer con certeza que había pasado con Víctor Julio. Él nunca se había ido de esa manera.

Miguel Ángel Fuentes Escamilla, hermano de la víctima, reconoció que todas las pistas que encontraron desde el principio, conducían a que lo habían asesinado. Sin embargo, necesitaba que algo o alguien se los confirmara.

“Cuando llegamos cerca a la casa encontramos un garrote como de un metro de largo y en la punta tenía cabellos, después me quedé mirando bien la entrada a la habitación donde mi hermano dormía y vi rastros de sangre en el piso y las tablas de la pared. Ahí supimos que lo habían matado”, comentó.

Pero olor putrefacto reveló el misterio de la desaparición. El hombre fue asesinado y sepultado.

Las autoridades iniciaron las pesquisas del caso.

Publicada por: REDACCIÓN JUDICIAL Vanguardia Liberal