6256817 (Este número es solo para compra de publicidad) sanvicentedechucuri@gmail.com

La Biblia es un ‘nutriente del alma’, entre otras cosas, por los principios que enseña. Además es un texto fascinante porque contiene magistrales historias e incluso hay mucha poesía en sus capítulos. En ella se encuentran el pasado, el presente y el futuro. Sus versículos hablan del amor y de los milagros; mejor dicho, es un libro que nadie debería dejar de leer.

Independiente de la religión que usted profese, debe tener presente que la Biblia es la obra más sabia que se haya escrito a través de la historia y también es la más leída. Incluso ha sido traducida a todos los idiomas.

Para mí, sin ningún tipo de fanatismo, sus parábolas y todos sus contenidos me permiten comprender grandes verdades.

No redacto esto solo por ser el coordinador de la ‘Página Espiritualidad’ de este diario. Lo menciono porque creo que cualquier persona encuentra entre las líneas de ese documento histórico valiosas enseñanzas para el alma.

Sus contenidos éticos y morales, además de los valores que se evidencian en sus páginas, siempre invitan a la sociedad a vivir en paz y armonía.

Es un libro que promueve el respeto, el amor, el perdón, la paz, la tolerancia, la solidaridad, en fin…

Yo definiría a la Biblia como el ‘manual de instrucciones’ que Jesús nos dejó para conocer su Sagrada Voluntad y, de paso, para vivir mejor.

No es gratuito que haya elegido este tema para este domingo. ¡Ha de saber que estamos en el Mes de las Sagradas Escrituras!

Hay otro dato que de pronto no sabe: San Vicente de Chucurí fue el primer municipio de Colombia en estipular que octubre sería dedicado a la lectura de la Biblia.

Lo que más me parece paradójico de esta fecha, aprobada mediante acuerdo en la ‘tierra de los chucureños’, es que el ‘decreto’ lo impulsaron y lo firmaron cuatro concejales de distintos credos y un edil que incluso era ateo.

Después fue Santander el primer Departamento del país en firmar una ordenanza en tal sentido. Ya hay 340 municipios del país en donde se establece que el décimo mes del año es el tiempo propicio para promover esta ‘lectura de fe’.

No es casualidad que los santandereanos hayan sido los pioneros de esta singular conmemoración. En siglos pasados, por allá en 1862, James Fraser, de la Legión Británica y quien estaba casado con una sobrina del General Francisco de Paula Santander, se convirtió en la primera persona en esta parte del continente en solicitar Biblias para ser distribuidas entre los pobladores.

Con este texto no pretendo ir ‘puerta a puerta’ solicitándole a la gente que lea la Biblia, entre otras cosas, porque me parece que eso es una decisión personal.

No obstante sí me parece valioso decirle que si usted se anima a escudriñar al menos un versículo de este libro, podrá entender que se trata de la Palabra de Dios y que cada línea le será útil para su cotidianidad.

¡En efecto!

La Biblia no es solo un documento para ser leído, también debe estudiarse a fin de poder ser aplicado a la rutina de cada quien.

No alcanza a imaginar la importancia que tienen las Sagradas Escrituras en nuestras vidas y lo valiosas que resultan sus enseñanzas. Por algo será que la lectura de la Biblia es comparada con la extracción del tesoro más grande la tierra.

 

Publicada por
EUCLIDES KILÔ ARDILA / Vanguardia Liberal