6256817 (Este número es solo para compra de publicidad) sanvicentedechucuri@gmail.com

El misterio que ronda la ubicación de los restos de Camilo Torres volvió a agitarse en el país luego del anuncio del presidente Juan Manuel Santos de autorizar la búsqueda del cadáver del cura guerrillero.

camilo torres

La declaración del Gobierno se dio luego de que el Ejército de Liberación Nacional (Eln) dijo en días pasados que, con motivo de los 50 años de la muerte de Camilo, era un “gesto de paz” poder darles debida sepultura a sus restos.

También el arzobispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve, intercedió ante el presidente Santos para que se autorizara la búsqueda.

El cuerpo de Camilo ha sido objeto de toda una leyenda que gira en torno a saber el lugar de su ubicación. La guerrilla, sectores de izquierda, la Iglesia católica y el mismo Ejército se han dedicado a especular sobre su paradero.

Algunas versiones sostienen que el Ejército todavía tiene los restos y que les fueron entregados a sus familiares, o, incluso, que están enterrados en una casa cural. Uno de los hombres claves para conocer el paradero del cadáver era el general Álvaro Valencia Tovar, quien ya falleció y comandaba la Brigada V, que abatió a Torres en Santander en un combate en 1966.

En una revelación hecha en el 2007 a la revista ‘Semana’ y a EL TIEMPO, Valencia Tovar, quien también fue amigo del cura guerrillero, afirmó que cuando se cumplieron tres años de la muerte de Camilo exhumó los restos y los depositó en una urna funeraria que había comprado en Bucaramanga. Agregó que los sepultó en un mausoleo militar, junto a los soldados de la brigada que comandaba, en la capital santandereana.

“Sus restos fueron los primeros que se depositaron en el mausoleo, en la primera fosa para osarios”, dijo el general, que explicó que después, en el 2001, se los entregó a Fernando Torres, hermano del guerrillero, y que nunca volvió a saber nada más. Lo último que se supo es que Fernando murió ese año, en Estados Unidos; y así las cosas, no se conoce de nadie que tenga en este momento certeza del paradero de los despojos.

El analista León Valencia, antiguo militante del Eln, dijo que esa guerrilla no da crédito a esas versiones, y que ese grupo siempre ha sostenido la tesis de que el cuerpo de Camilo sigue en poder del Ejército.

Valencia dice que, dado que Camilo Torres es el ícono más importante del Eln, el Ejército nunca reveló su ubicación para evitar que la tumba se convirtiera en un sitio de proselitismo.

“Camilo llenaba plazas en todo el país, era un símbolo de rebeldía y protesta, por lo que sacar el cadáver de él era sacar un emblema, un punto de referencia para el pueblo que acompañaba”, asegura.

Joe Broderick, escritor y biógrafo de Camilo Torres, afirmó que Fernando Torres fue la última persona que supo dónde quedó el cuerpo del cura guerrillero, llevándose el secreto que el Gobierno de la época no quiso revelar, pues “no quería que se le hiciera elogio al guerrillero muerto”.

El escritor Enrique Santos Molano dijo que lo que se piensa es que el cuerpo continúa en Santander, en la zona en donde murió Camilo combatiendo. Dijo que lo más seguro es que esté en el corregimiento de Patio Cemento, municipio de San Vicente de Chucurí, y que es allí en donde podría comenzar la búsqueda.

Para el padre Darío Echeverry, secretario de la Comisión de Conciliación Nacional de la Iglesia, encontrar los restos de Camilo, que en algún momento se pensó que estaban en una casa cural, es clave para la reconciliación del país.

“La figura de Camilo se ha reducido simplemente a la del guerrillero, y se han olvidado cosas bien importantes: él fue un buen cura, fue un buen político y un buen académico; estuvo en la creación de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional (…), dar a conocer esto vale la pena”, dijo Echeverry.