6256817 (Este número es solo para compra de publicidad) sanvicentedechucuri@gmail.com

LA NACIÓN habló con el profesor Alejandro Vargas, director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz de la Universidad Nacional, quien, curiosamente, nació en San Vicente de Chucurí, municipio de Santander muy influenciado por los actores armados, pero especialmente por esa organización armada.

La primera mesa pública de los diálogos de paz entre el Gobierno Nacional y el Ejército de Liberación Nacional, Eln, se instalará en mayo en Ecuador, luego de que las partes anunciaran en Caracas,Venezuela, el pasado 30 de marzo, el inicio de un proceso de negociación, y explicaran los seis puntos que se abordarán.

Entre los temas de conversación están la participación de la sociedad en la construcción de paz, democracia para la paz, transformaciones para la paz, víctimas, el fin del conflicto armado y la implementación.Alejandro-Vargas,-director-del-Centro-de-Pensamiento-y-Seguimiento-al-Diálogo-de-Paz-de-la-Universidad-Nacion

Sin el ritmo de La Habana

¿Qué se puede esperar del proceso de paz con el Eln?

Se anticipa un proceso complejo, que no será nada fácil, nada sencillo. Si el Presidente acierta en conformar un buen equipo negociador, creo que puede lograr que las cosas avancen, pero obviamente sin ir al ritmo de La Habana.

¿Por qué lo dice?

Creo que hay dos ritmos distintos, y el Gobierno, que tomó la determinación de ir por aparte con cada uno, va tener que ser capaz de manejar ese escenario. Es decir, un proceso en marcha con las Farc, y otro que recién va a empezar a implementarse, con el Eln y donde, por lo menos la primera fase, en lo que tiene que ver con participación, probablemente va tener mucha penetración social. Y eso en algunos sectores puede generar confusión, incertidumbre. Pero me parece que si se consigue manejar adecuadamente, las cosas van a avanzar positivamente. Los tres últimos puntos probablemente son puntos que se van a poder articular.

¿Cuáles?

Las víctimas, el fin del conflicto armado y la implementación del proceso.

¿Teme entonces que un proceso de paz retrase el otro?

Eso es lo que yo señalo. Son esas cosas las que hay que plantear. Que así como no es adecuado pretender que el proceso con el Eln vaya al ritmo del de las Farc y tampoco se puede pretender que éste vaya a retrasarse porque son dos dinámicas y actores distintos. Sugiero que se puede compatibilizar, si se hace un manejo adecuado de las mismas negociaciones.

¿El Eln podría exigir dentro del proceso cosas diferentes a la guerrilla de las Farc?

Es que son actores y grupos distintos, y por eso claro que son diferentes, y va a haber distintas exigencias. Justamente por eso digo que los tres primeros puntos de la agenda es donde se expresa la concepción del Eln tiene en esencia es cómo lograr que las organizaciones sociales hagan interlocución con el Gobierno. Allí va a estar el sector agrario, el minero energético, el ambiental, los sectores sociales.

¿Qué hacer entonces?

El tema es cómo lograr manejar eso adecuadamente, y, por eso, insisto, sino hay un buen equipo negociador el tema puede tener complejidades, creo. Esto tiene mucho que ver con la capacidad que tenga de diálogo el gobierno, de una especie de entrenamiento de lo que será el posconflicto.

¿Cree que los colombianos aguanten otros dos años hablando de paz?

Eso depende. Justamente he venido diciendo en las conferencias que los colombianos desgastaron todo el cuento de la paz. Porque es que llevan 30 años hablando de eso, cuando realmente de lo que se trata es de terminar un conflicto. La paz es otra cosa, que construimos, es el desarrollo de la sociedad y, claro, eso siempre puede generar problemas, dificultades. Pero todo eso tiene que ver con la capacidad que tenga la nueva mesa de establecer una comunicación mediática y el periodismo pueda contribuir en esa dirección.

¿Los dos procesos se pueden encontrar en el Tribunal de Justicia?

El tema de Justicia Especial para la Paz creo será muy similar, porque obviamente fue un gran esfuerzo de construir una opción de justicia restaurativa en el marco de una justicia alternativa y eso me parece que vale la pena recogerlo. Ese es un mecanismo que puede ser útil allí también.

A los dos procesos se les suman las bandas criminales como el Clan Úsuga. ¿Ese nuevo escenario los puede afectar?

Ese es uno de los desafíos que está pendiente en La Habana, y es que el Gobierno dijo que desde el expresidente Uribe se había acabado el paramilitarismo en Colombia. Entonces no se asume claramente una política. Debe decidir claramente si estos grupos los va considerar como parte del conflicto o no. Si es así, debe pensar opciones de algún tipo de diálogo, sino tienen que definirlos como crimen organizado y combatirlos.

Fuente: lanacion .com .co