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Ante los malos olores que vecinos del embalse de Hidrosogamoso denunciaron que se registran a diario en el sector, el Tribunal Administrativo de Santander le ordenó a Isagén, empresa constructora del proyecto, limpiar el espejo de agua de la cobertura vegetal y todos aquellos materiales blandos y orgánicos del río Sogamoso.

Tras una demanda de los afectados de cuatro municipios de Santander que viven en los alrededores de las 7.000 hectáreas inundadas para la generación de energía de la hidroeléctrica, el tribunal, en su falló, también le solicitó a Isagén establecer medidas ambientales preventivas.

Según Claudia Patricia Ortiz, del Movimiento Ríos Vivos, las comunidades de los alrededores de la represa han tenido que sufrir las afectaciones provocadas por la descomposición de la materia orgánica: malos olores y pérdida de la calidad del agua.

Estos problemas, dice Ortiz, les está causando a los pobladores nauseas, vómitos, dolores de cabeza y problemas en la piel.

“Está sucediendo lo que ya habíamos advertido. La descomposición de la vegetación que quedó bajo los 4.800 metros cúbicos de agua que almacena el embalse es la responsable de los fuertes olores que también nos están provocando alergias, malestar en la garganta y dificultad para respirar”, agregó la dirigente.

Claudia Patricia Ortiz forma parte de una movilización de 100 personas, en la que 70 son mujeres, que desde hace tres semanas llegaron en una marcha que duró dos días hasta Bucaramanga procedentes de varias veredas de Betulia, Sabana de Torres, Barrancabermeja y Girón, que son los municipios aledaños al embalse, para protestar por los malos olores en Hidrosogamoso.

La pescadora Cecilia Mantilla Torres, de 54 años, abandonó su finca para pedir al Gobierno y las autoridades ambientales una revisión inmediata del embalse.

“El fétido olor es insoportable y en las noches no nos deja dormir. Se me irritan los ojos permanentemente y siento que se me tapan las vías respiratorias”, indicó la mujer.

En sus consideraciones, el Tribunal Administrativo de Santander consideró que desde el 27 de marzo pasado, día en que se emitió el fallo, la limpieza debe efectuarse dentro de un plazo no mayor a los seis meses.

Además, la sentencia advirtió que dicha remoción debe realizarse cada vez que se presente acumulación de material vegetal en el embalse.

Entre tanto, Adolfo Fermann, gerente de Proyectos de Generación de Isagén, dijo que el fallo negó las medidas cautelares solicitadas por los demandantes y les pide, según él, ejecutar las acciones que ya estaban contempladas en la licencia expedida por la Anla (Agencia Nacional de Licencias Ambientales).

“Lo que sucedió corresponde a un hecho previsto en el estudio de impacto ambiental que se hizo de la obra y estaba previsto especialmente al inicio del embalse mientras hay una estabilización de la calidad del agua. De manera periódica, hemos retirado el material vegetal”, dijo el funcionario.

La hidroeléctrica, que comenzó la generación de energía en diciembre del 2014, costó 4,1 billones de pesos y produce 5.056 gigavatios por hora al año, que es lo que demanda el país en ese lapso. Las unidades que componen el sistema energético tienen una capacidad instalada de 820 megavatios y están situadas en la vereda La Putana, en jurisdicción de Betulia, a 50 kilómetros de Bucaramanga, en la vía a Barrancabermeja.

En el lugar se encuentra la presa de 190 metros de alto, equivalente a la altura de un edificio de 85 pisos, y una subestación de energía que con una inversión de 86,4 millones de dólares (cerca de 180.000 millones de pesos) conecta a la hidroeléctrica sobre el río Sogamoso con el Sistema de Transmisión Nacional.

Fuente: Periódico El Tiempo