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En medio de serios cuestionamientos por la fragilidad de los terrenos donde fue construido, bajo responsabilidad del Instituto Nacional de Vías (Invías) quedará el corredor de 11,5 kilómetros en el que trabajó Isagén en la vía que une a Bucaramanga con Barrancabermeja.

Este sector de la carretera, en el que se invirtieron 150.000 millones de pesos, fue cimentado por la empresa antioqueña para reemplazar el tramo que se inundó con la represa de la hidroeléctrica sobre el río Sogamoso.

Las inconformidades por esta decisión no se hicieron esperar y expertos de la Sociedad Santandereana de Ingenieros (SSI) y la Sociedad Santandereana de Geotecnia (SSG), advirtieron que esta entrega le quitaría a Isagén la responsabilidad para los mantenimientos del tramo.

El paso de la calzada a Invías se hará cuando inicie el proyecto de Cuarta Generación (4G) que contempla la doble calzada entre la capital santandereana y el puerto petrolero, con una inversión de 1,6 billones de pesos.

Aunque el director de la SSI, Luis Arévalo Durán, sostuvo que la vía siempre ha sido de la Nación y que solo se había entregado a la energética para la construcción de un nuevo tramo, reiteró que “la Sociedad de Ingenieros siempre ha hecho observaciones contundentes por el trazado escogido para esta vía, cuyo alineamiento por zona inestable con presencia de coluviones (zonas geológicamente inestables) debió ser abandonado hace 50 años por el Ministerio de Obras de la época. Esta circunstancia se advirtió desde antes de iniciar los trabajos de la vía sustitutiva, pero la empresa hizo caso omiso de los conceptos técnicos”.

Complicaciones en la vía

La carretera que comunica a Bucaramanga con San Vicente de Chucurí, y en la que Isagén reemplazo un tramo de 25 kilómetros, presenta una situación similar.

Demoras en la entrega del trecho, la inestabilidad del terreno y deslizamiento de material rocoso, cada vez que llueve, son las principales deficiencias que presentan los tramos que construyó la hidroeléctrica.

Según el registro de los transportadores en el 2014 se registraron en la carretera hacia Barrancabermeja más de 50 derrumbes.

Los derribes de lodo, rocas y árboles ocurridos en los kilómetros 40 y 48, en los sitios conocidos como Portugal y Lisboa y el sector Mata E’ Cacao, obstaculizaron la movilidad de la vía durante tres días consecutivos.

Para José Rubén Torres, presidente de la Sociedad Santandereana de Geotecnia, el problema fue que “no se debió construir en esta zona. Son 40 años de historia de deslizamiento y no podemos cambiar la geología con la ingeniería”.

A pesar de que algunos sectores de la vía fueron entregados por Isagén a principios de mayo pasado, Invías estableció un plazo máximo de tres meses para que la energética antioqueña entregue las obras que necesitan un mayor reforzamiento.

María Luz Pérez, gerente de proyectos de Isagén, insistió en la época de los últimos derrumbes, en noviembre pasado, que la mayor parte del nuevo carreteable fue construido sobre roca y se trabajó en la adecuación de una serie de filtros en taludes situados en zonas de inestabilidad geológica para que el agua drene y, según la funcionaria, no genere tantos traumatismos en temporada de lluvias.