Tras identificar a la polilla migratoria (lepidóptero Eudocima apta y Eudocima procus) que afectó la pasada cosecha de naranjas y mandarinas en Rionegro, Lebrija, Girón, San Vicente de Chucurí y Tona, ahora, las investigaciones están centradas en el control de esa plaga.

Como se recordará, tras efectuar capturas de individuos en campo y llevados a laboratorio, el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, seccional Santander, y el Centro de Investigación La Suiza, de Corpoica, determinaron que esa plaga migra de Brasil a los Estados Unidos y que es posible que hubiese echo escala en los municipios mencionados.

De acuerdo con Hernán Darío Rojas, líder del programa de HLB y plagas cuarentenarias en cítricos del ICA en Santander, junto con Corpoica coordinadamente escogieron unas fincas al azar que están comenzando el proceso de maduración de frutas donde “se instalaron unas trampas con luz blanca y ultravioleta y se evalúan unos repelentes a base de neem, ruda y ají”.

De acuerdo con el investigador, dependiendo de los resultados se sugerirá un manejo adecuado para esta plaga.

Para los investigadores de Corpoica, los controles químicos no son aconsejados. Y es que si bien pueden matar a las polillas, igual acontecerá con insectos benéficos existentes en esas zonas agrícolas. Lo anterior conllevaría a que el problema se agrave.

“La polilla perfora el fruto para extraerle los jugos y posteriormente eso favorece la entrada de hongos que empiezan a pudrirlo”, agregó el funcionario del ICA.

Igualmente, aconsejaron a los campesinos remover las plantas hospederas y hacer control manual de la polilla cuando esté atacando los frutos maduros, que lo hace, principalmente, en horas de la noche.

Fuente. Vanguardia LIberal

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