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Hace dos años, en la casa de Moisés Martínez Tinjacá no había gas, el dinero escaseaba y la ganancia que dejaban los cultivos a menor escala de café y cítricos no era suficiente para cubrir los gastos. Sumado a este sombrío panorama, reunir el dinero para pagar impuestos era imposible. Parte de la tierra, que se convirtió en su único medio de sustento, es zona protegida por las autoridades ambientales y por lo tanto no hay posibilidad de explotarla.

Y aunque para él era un honor preservar este suelo, donde nace el agua y se produce oxígeno, también era difícil que nadie reconociera su trabajo. Sin embargo, para este campesino y su familia, habitantes de la vereda Covaría del municipio de Charalá, Santander, las condiciones de vida empezaron a mejorar a principios de 2015.

Dejaron de cocinar con leña, compraron estufa y cilindro de gas, mejoraron su vivienda y el pago de los impuestos fue más llevadero. “Hasta la salud mejoró porque hay más estabilidad en el hogar y menos estrés”, afirmó a Vanguardia.com Martínez Tinjacá.

Todos estos cambios, según cuenta el campesino, ocurrieron gracias a la inclusión en el programa BanCO2, una iniciativa que busca que las empresas y ciudadanos hagan aportes voluntarios a las familias que protegen los recursos naturales.

“La situación en el campo es difícil, hemos protegido árboles, animales, bosques y nacimientos de agua durante toda la vida. A pesar de esta labor hemos sido un sector abandonado históricamente. Afortunadamente, luego de entrar al programa este problema disminuyó bastante”, expresó este cultivador, quien fue uno de los primeros beneficiarios de BanCO2 en Santander.

Así como la familia de Moisés Martínez Tinjacá, otros 87 hogares santandereanos reciben un pago mensual en efectivo que oscila entre $200 mil y $750mil dependiendo del número de hectáreas de bosque o tierra que tengan en conservación.

Hasta el momento, Zapatoca, San Vicente de Chucurí, Betulia, Charalá, Encino, Coromoro y Mogotes son los municipios en los que este proyecto funciona con aportes de Isagen, la Electrificadora de Santander, ESSA, y con el apoyo de la Corporación Autónoma de Santander, CAS.

Para Susan Rodríguez Pinzón, coordinadora del Proyecto BanCO2 y funcionaria de la CAS, “la idea es que con el apoyo económico se logre mejorar la calidad de vida, vivienda y condiciones generales de estos campesinos que están en estado de vulnerabilidad y en condiciones  muy difíciles. Además, buscamos que estas personas, a través de programas de educación ambiental, aprendan a explotar sus zonas productivas con actividades que no afecten el ecosistema”.

De igual forma, explicó que BanCO2 también sirve para generar un lazo de unión entre quienes están en las zonas urbanas y los campesinos que han estado toda la vida inmersos en las zonas naturales. “Los que no vivimos en el campo debemos ser conscientes de que allá viven personas trabajadoras que merecen nuestra compensación”.

Gobernación impulsaría el pago voluntario por servicios ambientales

La Gobernación de Santander, a través de la Secretaría de Desarrollo implementaría una estrategia para activar la plataforma virtual de BanCO2 en todo el territorio santandereano y de esta forma lograr que más familias que protejan el medio ambiente reciban una compensación económica proveniente de los aportes voluntarios de empresas y ciudadanos.

Así lo confirmó a Vanguardia.com el secretario de Desarrollo Departamental, Samuel Prada Cobos, quien sostuvo que la idea surgió de la necesidad de que todos los ciudadanos asuman responsabilidad en el sostenimiento de los ecosistemas estratégicos de la región.

“Es indudable que todos impactamos al ambiente, en tamaños diferentes, pero lo hacemos con nuestras actividades diarias y es nuestra responsabilidad cuidar los recursos naturales. Las personas que viven en páramos, bosques, y demás terrenos de vital importancia también tienen necesidades. Si le vamos a pedir a toda esa comunidad que cambie su forma de cultivar, si les vamos a decir que no siembren más, que no expandan su área de explotación, que apliquen una agricultura limpia, aportemos y ayudemos a que tengan cómo sostener a sus familias”.

Según el funcionario, la mayoría de empresas nacionales y multinacionales que han hecho cicatrices en los ecosistemas de Santander asumirían responsabilidad y entrarían a generar aportes para los guardianes de fauna y flora de toda la región.

“Vamos a definir un monto anual de compensación por parte de las empresas grandes. El Gobierno Departamental invertirá más de $4 mil 200 millones del Sistema General de Regalías y la Secretaría de Desarrollo también aportará para montar todo el sistema”.

Para el funcionamiento de esta estrategia se potenciaría una plataforma virtual donde empresas y ciudadanos puedan consultar el impacto ambiental que genera sus actividades diarias, saber el monto que deberían compensar y elegir a qué familia desean que llegue el aporte o cuál especie de fauna o flora prefieren proteger.

De acuerdo con Prada Cobos, “necesitamos que los ciudadanos entiendan de dónde viene el agua que tomamos, conozcan las áreas estratégicas y sepan que las fuentes hídricas nacen en zonas donde viven mineros, cebolleros, paperos, campesinos que siembran para vivir y a quienes no podemos ignorar”.

Frente a la idea de que la Gobernación se vincule al programa, la encargada de BanCO2 en Santander manifestó que es una oportunidad para llegar a más familias que no han tenido el reconocimiento de su labor ambiental.

“Ya nos hemos reunido en varias ocasiones con la Gobernación para plantear la forma en la que se expandiría la plataforma y encontramos que una de las dificultades es el desconocimiento por parte de la gente, falla que repercute en la disminución del impacto del proyecto. Sin embargo, la unión con el Gobierno Departamental nos dará más promoción y tendremos un campo amplio para actuar en zonas que tienen mucho valor y que debemos conservar”.

Por su parte, Martínez Tinjacá consideró importante la vinculación de la Gobernación pero pidió a las autoridades que no olviden la esencia del programa. “Ojalá no vuelvan el proyecto en simple politiquería porque ahí es donde se daña todo. Si se hace con transparencia, excelente”.

Al respecto, la coordinadora de BanC02 aseguró que uno de los aspectos que quieren visibilizar es que el dinero llega en su totalidad a las manos de las familias. “El sistema BanCO2 elimina la presencia del estado, es decir, los aportes no pasan por ninguna otra entidad diferente al banco encargado de prestar el servicio para que los pagos voluntarios lleguen a las cuentas de los campesinos sin ningún costo”.

A Moisés Martínez Tinjacá le resta un año de los tres que dura el proyecto, por eso desde su finca en la vereda Covaría de Charalá hizo un llamado a los santandereanos para que la ayuda económica que recibe no se acabe: “miren cómo baja el agua por los caudales que pasan por sus pueblos y luego vengan y miren cómo baja de pura y limpia desde los nacimientos que cuidamos. Comparen, pónganse la mano en el corazón y decidan si vale la pena ayudarnos o no”.

Publicada por Vanguardia Liberal / Jhon Jairo Ballesteros