Las siembras de cacao se dispararon en el país, debido a los buenos precios y, además, porque “conocedores del mercado” estimaron que esa bonanza duraría una década.

Muestra de lo anterior es lo acontecido esta semana, en la que las cotizaciones suman una caída del 32%, si se toman como referencia las cotizaciones de la International Cocoa Organization, Icco, de enero de 2016, cuando la tonelada del grano se tasaba en la Bolsa de Nueva York a US$3.322, producto de la escasez del grano o de las especulaciones en el mercado externo.

Lo anterior llevó a que el kilo de cacao en Bogotá se vendiera a $8.670, Bucaramanga ($8.602), Neiva ($8.620) y en San Vicente de Chucurí, un epicentro productor de cacao en Colombia, a $8.400.

Sin embargo, a partir de esa fecha, las cotizaciones comenzaron a bajar, precipitándose en los dos últimos meses.

La Icco, máxima autoridad mundial del cacao en el mundo, registró para el cierre de ayer US$2.130,09 para la tonelada.

Lo anterior llevó a que el kilo de cacao se pague en Rionegro, Santander, a $5.600; sin embargo, a inicios de la semana, llegó a $5.200.

¿Precio justo?

Para los analistas, vender cacao por encima de $8.000 el kilo en Colombia, es una cotización que jamás se volverá a repetir, pues en el mercado externo no se había presentado una situación de esa magnitud.

Estiman que el precio se estabilizará en $5.000, el cual consideraron como bueno.

Fedecacao ha dicho que esos bajonazos se deben enfrentar con una mayor productividad, la cual en el país está muy lejana de conseguirse, pues se tiene un promedio nacional que no supera los 400 kilos por hectárea.