6256817 (Este número es solo para compra de publicidad) sanvicentedechucuri@gmail.com

Quinientas unidades productoras beneficiadas y 1.000 hectáreas intervenidas en los municipios de Rionegro, Landázuri, El Playón, San Vicente de Chucurí y El Carmen de Chucurí, son el resultado del proyecto de ´Fortalecimiento de la producción cacaotera en Santander´, que terminó con éxito y que tuvo como propósito mejorar la productividad cacaotera en la región.

Es una estrategia más que se suma al propósito del gobierno ‘Santander Nos Une’ de recuperar la institucionalidad del campo, y que tanto los campesinos como los citadinos se sientan orgullosos de la valiosa labor que se desarrolla en el sector rural.

Reconociendo que el 46 por ciento de la producción cacaotera en Colombia corresponde a Santander, el gobierno de Didier Tavera Amado no dudó un segundo en apostarle al fortalecimiento integral de cada uno de los eslabones de esta cadena productiva, con el fin de mantener su nivel en el país, pero, además, de consolidarla en el exterior.

Hoy, es una realidad. Con una inversión de 2.000 millones de pesos, gestión de la Gobernación de Santander ante el Departamento Nacional de Planeación (DNP), las 500 unidades productoras focalizadas recibieron un diagnóstico personalizado para detectar, de primera mano, sus debilidades productivas y empresariales, y poderles entregar recursos que mejoren su productividad y fortalezcan su competitividad. “Estos recursos fueron ejecutados por una alianza de Fedecacao y la Cámara de Comercio de Bucaramanga”, explicó el gerente del Contrato Plan Santander, Hugo Armando Rodríguez Mantilla.

¿Cómo realizar el proceso?

La realización de este proyecto, que contó con la participación de 15 organizaciones institucionales articuladas para el análisis de la situación actual del sector, se desarrolló en cuatro fases, previamente establecidas a principio del 2016, que incluyeron: realización y socialización del diagnóstico que identificó las brechas productivas y empresariales; planes de inversión e intervención, diseñados a la medida de cada beneficiario; 500 tomas de análisis de suelos de cada finca y exposición de resultados a los productores; 406 visitas técnicas y 22 talleres sobre gestión de calidad y manejo sanitario; aprovechamiento de residuos orgánicos y manejo de clones, fertilización y podas.

Las fases fueron:

Fase 1 – Convocatoria y selección de beneficiarios: Se presentaron 1.526 productores de Rionegro, Landázuri, El Playón, San Vicente de Chucurí y El Carmen de Chucurí, municipios que fueron viabilizados por los gobiernos Nacional y Departamental, ya que generan el 46 por ciento de la productividad cacaotera en el país.

De acuerdo con los criterios de priorización, fueron seleccionados 500 productores, de los cuales 184 son de El Carmen de Chucurí, 81 de San Vicente de Chucurí, 71 de Landázuri y 164 entre Rionegro y El Playón.

Asimismo, se realizó la articulación institucional, a través de la academia, Corpoica, Fedecacao, Procolombia, Banco Agrario y las administraciones municipales.

Fase 2 – Identificación de brechas productivas y empresariales: Con la participación de los articuladores institucionales, y a través de diferentes mesas temáticas, “se realizó un diagnóstico, finca a finca, donde se identificaron sus principales debilidades, y cuáles son sus brechas desde el punto de vista tecnológico, productivo y comercial”, explicó el gerente del Contrato Plan Santander, Hugo Armando Rodríguez Mantilla.

Fase 3 y 4 – Diseño y ejecución del plan de intervención e inversión: Según las necesidades de los 500 productores, se elaboró un plan de financiación que contempló recursos para cada uno de ellos. “Pero también, más allá de este aporte del proyecto, lo importante es que este plan se cumpla por parte de los productores, y para eso se requeririó que los beneficiarios también invirtieran en sus cultivos”, agregó Rodríguez Mantilla.

Los productores también fueron capacitados en gestión de calidad y beneficio colectivo, manejo de clones, fertilización y podas, y aprovechamiento de residuos orgánicos.