Un municipio se declara en alerta roja cuando está bajo inminente amenaza por un fenómeno con efectos adversos sobre la población. Por lo tanto, los cuerpos de socorro y la comunidad deben estar atentos frente a cualquier alerta, y además deben tomar medidas preventivas y de control.

En el caso de un municipio en alerta naranja, aunque no implica amenaza inmediata, es catalogado como un mensaje para informarse y prepararse. El aviso implica vigilancia continua, pues las condiciones son propicias para el desarrollo de un incendio sin que se requiera permanecer alerta.

Teniendo en cuenta que en lo que va corrido de este año se han presentado más de 100 incendios forestales, los cuales han ocasionado desastres ambientales y la muerte de centenares de animales silvestres en Santander la Dirección de Gestión del Riesgo tomó la decisión de elevar las alarmas en 49 municipios de la región para evitar que estos incendios se sigan presentando.

Ramírez explicó que en total se han presentado pérdidas en cerca de 4 mil hectáreas de tierras que se concentran en zonas como Curití, Sabana de Torres, Aratoca, Pinchote, entre otros municipios.

De igual forma 9 municipios más permanecen en alerta naranja para controlar sobre todo las mal llamadas quemas controladas que por lo general se salen de las manos y terminan generando emergencias descomunales que afectan el departamento.

Estos son los municipios en alerta roja:

Aratoca, Barichara, Betulia, Cabrera, California, Capitanejo, Carcasí, Cepitá, Cerrito, Charta, Cimitarra, Concepción, Curití, El Carmen, Encino, Enciso, Floridablanca, Galán, Girón, Guaca, Hato, Jordán, Lebrija, Los Santos, Macaravita, Málaga, Matanza, Mogotes, Molagavita, Onzaga, Páramo, Piedecuesta, Pinchote, San Andrés, San Gil, San Joaquín, San José de Miranda, San Miguel, San Vicente de Chucurí, Santa Bárbara, Socorro, Suratá, Tona, Valle de San José, Villanueva y Zapatoca.